Estoy en el colegio, intento concentrarme en lo que el profesor explica, él mueve sus labios y explica algo de la Revolución Rusa, y no entiendo, no logro comprender ninguna de sus palabras, porque en lo único que pienso es en ser un humano común y corriente, sin tantos problemas, que pueda vivir en paz, sin estar preocupándose que tarde o temprano, la noche llega. Ahora estoy cenando con mi familia, una familia normal, se podría decir: Mi mamá rubia y regordeta, mi papá un tipo alto y morocho, con grandes ambiciones de convertirse en un abogado exitoso. La cena transcurrió normal, sin ningún hecho extraño. Me voy a dormir, pero antes observo la luna.
La luna es grande, blanca y redonda. Tan blanca que contrasta con el terrible color negro que se apodera del cielo. Es luna llena y siento mi cuerpo transformándose, siento ese tirón en los músculos, se contraen y los colmillos salen a la luz. Estaba tan bien antes, esperando ser normal, pero nunca lo seré, ya no. El pelo crece en mi cuerpo y me agacho, ya con las manos en el suelo y las rodillas, esperando el último dolor para convertirme en la bestia que soy. Aullo con todas mis fuerzas, y salgo corriendo hacia el bosque, en busca de un pobre estúpido que se convierta en mi próxima víctima. En luna llena no puedo controlarme, soy la peor bestia de todas. Y ahí lo veo, al granjero sacando la basura *lo lamento señor, yo no quería esto, de verdad* pienso y corro al ataque. Lo único que veo es el hombre ensangrentado y la luna.
Me siento en mi lugar de siempre, y me acuesto sobre el pupitre ya que mi noche de ayer fue bastante agitada, como todas las lunas llenas, no son de mi agrado. Miro a mis compañeros de clase y pienso: *ojalá ser como ellos, tan... normales* Suena el timbre y agarro mis cuadernos y salgo caminando a mi casa.
Cuando llego, mi madre me espera con la cena lista, no es agradable ir a la facultad a la noche, pero eso hacen las personas normales, y yo quiero ser una de ellas. La cena estuvo riquísima, en realidad siempre es rica, mi madre cocina excelente, como una mamá normal. Me acuesto en mi cama y como siempre, antes de dormir, observo la luna.
Camino lento y sigiloso, ya en mi postura de humano aunque todavía sintiendo el sabor de la sangre del granjero. Me siento en un árbol y me dejo llevar por mis emociones. Lloro. Lloro mucho. Lloro por rabia al que me convirtió en esto, lloro porque no tengo amigos, porque debería alejarlos para no lastimarlos, lloro principalmente porque quiero con todas mis fuerzas, ser normal. Recuesto mi cabeza en el duro tronco, mis lágrimas cesaron y intento dormirme, con la única testigo de mi llanto, la luna.
Vuelvo a mi clase habitual, rodeado de mis compañeros que no paran de gritar y a mi me estalla la cabeza, ayer no dormí bien. El profesor sigue hablando de la Revolución Rusa y si no escuché mal, hay examen la próxima semana. Un examen, algo normal, me gusta.
Llego a mi casa y hago tarea antes de cenar. Esta tarea es difícil y me parte la cabeza; justo como a un chico normal de 20 años que intenta estudiar y no le sale. La cena vuelve a transcurrir normal y eso me pone de buen humor. Ser normal es lo único que quiero. Mi madre me pide que cuelgue la ropa mojada en el patio. Le hago caso y cuelgo la ropa, adorando la hermosa vista que me otorga mi amiga, la luna.
En dos días vuelve a ser luna llena, y no estoy preparado para volver a sentir el dolor que me otorga la transformación a hombre lobo. Paseo por el bosque y me recuesto en un manto de pasto que yo mismo arme, y duermo. Sueño como hago todos los días, el mismo sueño que se repite día tras día, el sueño en donde soy un chico normal de 20 años, y una familia normal, que estudia la Revolución Rusa y desea con todas sus fuerzas, ser normal...
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sábado, 18 de octubre de 2014
miércoles, 26 de junio de 2013
Todo cambia
-"Todo comenzó mucho tiempo atrás, en el planeta Marte en el año 2000. Marte, todos lo describen como el "planeta rojo" o "el planeta sin vida", pero se equivocan. El planeta Marte esta repleto de vida, escaso de vegetación, pero al fin, repleto de especies. La mayoría son marcianos o animales pero hay algunos humanos y especies de la Tierra que quisieron tomarse un año sabático y fueron a Marte, extraño pero original.
Los edificios son extremadamente grandes y un poco bizarros, pero son excelentes obras de arte, para quedarse mirándolas mucho tiempo. Los autos son exagerados, cada uno está echo al gusto de su dueño, algunos son altos pero cortos. Cada uno tiene su propio color, muy diferentes los unos de los otros.
La tecnología avanza cada día, siempre hay algo nuevo para conocer y probar. Pero en fin, no estamos hoy acá para hablar de como era o es Marte, si no de la historia de uno de sus marcianos.
En el año 2000 la Tierra se estaba preparando para el famoso "fin del mundo", las personas agonizaban, la naturaleza se moría, las casas se transformaban en guaridas para animales, todo se terminaba y ya no había salida.
En Marte, los líderes se pusieron de acuerdo para enviar 10 marcianos especiales, que eran capaces de devolverle la energía a la naturaleza y evitar la catástrofe. Esta especie se llamaba Piocrasticroto. El día de enviar esta especie a la Tierra, había llegado. La especie se preparaba en el meteorito para lanzarse hacia el espacio; y el meteorito se lanzó por el aire, aterrizó en la Tierra en exactamente 13 segundos y sin ningún rasguño. Los Piocrasticroto se preparaban, escogían un árbol y con sus patas empezaban a revivir la naturaleza. Cada individuo de la especie se sentían realmente orgullosos de tu trabajo, del efecto en la naturaleza con sus poderes, de la felicidad que le devolvían al mundo y a sus habitantes.
Este proceso duró 2 meses, en los cuales hubo problemas pero al mismo tiempo grandiosas soluciones. Se aproximaba el día de la partida, nueve de esta especie se había encariñado con la naturaleza, los paisajes y animales del planeta Tierra; entonces se negaron a volver y se fugaron metiéndose en las extensas y densas selvas del Amazona. Pero hubo un inmenso problema, los Piocrasticroto, estaban perdidos, no sabían como buscar alimentos, y refugiarse, entonces fueron el almuerzo de los tucanes.
Al último sobreviviente, nunca lo vinieron a buscar, ya que los líderes de Marte pensaron que todos habían muerto.
El último de esta especie, tenía que arreglárselas para comer, el refugio lo había encontrado, simple, unas ramitas con hojas arriba, muy útil. Pero la comida fue imposible, hasta que encontró un lago con deliciosos peces, pero solo había un problema, ese lago, pertenecía a una extraña especie demasiado egoísta llamado Craso, que pretendía que ese lago le pertenecía. El Piocrasticroto se subió a un árbol justo para atacar. Pasaron varias semanas, el Piocrasticroto intentó ir al lago, pero siempre fue herido. Las semanas pasaban y el Piocrasticroto se debilitaba cada vez más, y sin sus poderes la naturaleza moría de a poco. Los animales de la Tierra agonizaban, pidiendo comida, pero la especie Craso no respondían de buena manera. Animales desesperados iban, muertos de hambre, al lago y moría al instante por una fuerte descarga eléctrica de Craso.
Después de varios meses, Piocrasticroto estaba" - tomó un sorbo de agua y continuó -" Muy debilitado y exhausto, la naturaleza estaba moribunda, era imposible revivirla.
Cuando más tiempo pasaba, todo empeoraba, hasta que un día gris, Piocrasticroto vio al amor de su vida ante sus ojos, aunque nunca antes la había visto, se enamoró por completo, y aunque ese amor no era correspondido, Piocrasticroto tenía fuerza y energía por quien pelear algún día. Entonces fue así como el fin del mundo nunca llegó y Piocrasticroto volvió a Marte"
-"¿Y? ¿Qué les pareció?" - dijo el profesor de Literatura un poco cansado después de leer tanto.
-"¡Fue emocionante!" - gritaron a coro los alumnos.
Y esta historia fue contada por grandes, ancianos, jóvenes hasta ser una leyenda conocida por todo el mundo.
FIN
Los edificios son extremadamente grandes y un poco bizarros, pero son excelentes obras de arte, para quedarse mirándolas mucho tiempo. Los autos son exagerados, cada uno está echo al gusto de su dueño, algunos son altos pero cortos. Cada uno tiene su propio color, muy diferentes los unos de los otros.
La tecnología avanza cada día, siempre hay algo nuevo para conocer y probar. Pero en fin, no estamos hoy acá para hablar de como era o es Marte, si no de la historia de uno de sus marcianos.
En el año 2000 la Tierra se estaba preparando para el famoso "fin del mundo", las personas agonizaban, la naturaleza se moría, las casas se transformaban en guaridas para animales, todo se terminaba y ya no había salida.
En Marte, los líderes se pusieron de acuerdo para enviar 10 marcianos especiales, que eran capaces de devolverle la energía a la naturaleza y evitar la catástrofe. Esta especie se llamaba Piocrasticroto. El día de enviar esta especie a la Tierra, había llegado. La especie se preparaba en el meteorito para lanzarse hacia el espacio; y el meteorito se lanzó por el aire, aterrizó en la Tierra en exactamente 13 segundos y sin ningún rasguño. Los Piocrasticroto se preparaban, escogían un árbol y con sus patas empezaban a revivir la naturaleza. Cada individuo de la especie se sentían realmente orgullosos de tu trabajo, del efecto en la naturaleza con sus poderes, de la felicidad que le devolvían al mundo y a sus habitantes.
Este proceso duró 2 meses, en los cuales hubo problemas pero al mismo tiempo grandiosas soluciones. Se aproximaba el día de la partida, nueve de esta especie se había encariñado con la naturaleza, los paisajes y animales del planeta Tierra; entonces se negaron a volver y se fugaron metiéndose en las extensas y densas selvas del Amazona. Pero hubo un inmenso problema, los Piocrasticroto, estaban perdidos, no sabían como buscar alimentos, y refugiarse, entonces fueron el almuerzo de los tucanes.
Al último sobreviviente, nunca lo vinieron a buscar, ya que los líderes de Marte pensaron que todos habían muerto.
El último de esta especie, tenía que arreglárselas para comer, el refugio lo había encontrado, simple, unas ramitas con hojas arriba, muy útil. Pero la comida fue imposible, hasta que encontró un lago con deliciosos peces, pero solo había un problema, ese lago, pertenecía a una extraña especie demasiado egoísta llamado Craso, que pretendía que ese lago le pertenecía. El Piocrasticroto se subió a un árbol justo para atacar. Pasaron varias semanas, el Piocrasticroto intentó ir al lago, pero siempre fue herido. Las semanas pasaban y el Piocrasticroto se debilitaba cada vez más, y sin sus poderes la naturaleza moría de a poco. Los animales de la Tierra agonizaban, pidiendo comida, pero la especie Craso no respondían de buena manera. Animales desesperados iban, muertos de hambre, al lago y moría al instante por una fuerte descarga eléctrica de Craso.
Después de varios meses, Piocrasticroto estaba" - tomó un sorbo de agua y continuó -" Muy debilitado y exhausto, la naturaleza estaba moribunda, era imposible revivirla.
Cuando más tiempo pasaba, todo empeoraba, hasta que un día gris, Piocrasticroto vio al amor de su vida ante sus ojos, aunque nunca antes la había visto, se enamoró por completo, y aunque ese amor no era correspondido, Piocrasticroto tenía fuerza y energía por quien pelear algún día. Entonces fue así como el fin del mundo nunca llegó y Piocrasticroto volvió a Marte"
-"¿Y? ¿Qué les pareció?" - dijo el profesor de Literatura un poco cansado después de leer tanto.
-"¡Fue emocionante!" - gritaron a coro los alumnos.
Y esta historia fue contada por grandes, ancianos, jóvenes hasta ser una leyenda conocida por todo el mundo.
FIN
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